El libro «El arte de la guerra», fue escrito supuestamente por Sun Tzu, general y filósofo de la antigua China; del que no existe constancia histórica documentada; quizás el libro sea una recopilación de textos de estrategia militar recogidos a lo largo de varios siglos en China, concretamente entre el 722 y el 481 a.C.

La mayoría de estrategas han tenido ese libro como referencia, para buscar entre sus líneas los pasos a seguir, ya que sus enseñanzas son aplicables a cualquier faceta de nuestras vidas.

A mi manos llegó hace 26 años, aún conservo el mismo ejemplar en pasta dura y muy usado, que me regaló un teólogo africano que era capaz de recitarlo de memoria de igual manera que los Evangelios. He aprendido mucho y sigo aprendiendo de ese pequeño libro (lo podéis leer aquí) y también me ha ayudado en los peores momentos -como al teólogo amigo- igual que los Evangelios u otros libros centrados en desarrollo personal, espiritual y/o humano; preparar estrategia, saber cuando es un buen momento para dar un paso o lo contrario; pero sobre todo para reflexionar y pensar, preparar el camino y en el momento oportuno actuar.

Reconozco que he jugado con él como un augur con sus piedras, sus cristales o los pozos del café, abriéndolo al azar por cualquier página y sintiendo sus palabras prácticamente sin analizarlas, sencillamente dejando fluir los pensamientos y emociones que afloran al recitarlas.

Para mi es muy complicado resumir un libro, pues cada palabra escrita tiene un sentido, un mensaje y forma parte de un puzle que al quitarle una pieza rompe el paisaje o la obra maestra que representa.

  1. La mejor victoria es vencer sin combatir.
  2. Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar donde vayas.
  3. Llévalos a un punto del que no puedan salir.
  4. Cuando se está cerca, se debe parecer lejos, cuando se está lejos, se debe parecer cerca. Se finge desorden.
  5. No presiones a un enemigo desesperado. Un animal agotado seguirá luchando, pues esa es la ley de la naturaleza.
  6. La oportunidad de derrotar al enemigo la provee él mismo.
  7. Ganará quien sabe cuándo luchar y cuándo no luchar.
  8. El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las trampas se mueven, aparentar inactividad.
  9. Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el resultado de cientos de batallas.
  10. Estrategia sin táctica es el más lento camino hacia la victoria.
  11. Dale al enemigo lo que ellos esperan recibir
  12. Tienes que creer en ti mismo.
  13. Si haces que los adversarios no sepan el lugar y la fecha de la batalla, siempre puedes vencer.
  14. Hay que reflexionar y deliberar antes de tomar cualquier decisión.
  15. No persigas a los enemigos cuando finjan una retirada.
  16. ¿Puedes imaginar lo que haría si pudiera hacer todo lo que puedo?
  17. Aquél que es prudente y espera a un enemigo que no lo es, será victorioso.
  18. Nunca se debe atacar por cólera y con prisas. Es aconsejable tomarse tiempo en la planificación y coordinación del plan.
  19. Las oportunidades se multiplican a medida que se toman.
  20. La defensa es para tiempo de escasez, el ataque para tiempos de abundancia.
  21. Deja que tus planes sean oscuros e impenetrables como la noche y cuando te muevas, cae como un rayo.
  22. Sé extremadamente misterioso, incluso hasta el punto de la ausencia de sonido.
  23. La excelencia suprema consiste en romper la resistencia del enemigo sin luchar.
  24. Si tu oponente posee un temperamento colérico, procura irritarlo. Finge ser débil, para que se vuelva arrogante.
  25. Para conocer a tu enemigo, debes convertirte en tu Enemigo.
  26. La rapidez es la esencia de la guerra.
  27. Sólo cuando conoces cada detalle de la condición del terreno puedes maniobrar y luchar.

Es difícil reducir en un pequeño escrito la esencia de un libro tan profundo y del que se puede aprender tanto, lo ideal sería no tener que prepararse para la guerra pero: si vis pacem, para bellum.