El gobierno del Estado Español confina, los gobiernos autonómicos de partidos opuestos critican el confinamiento; el gobierno estatal levanta el confinamiento y le pasa el «pastel» a las autonomías; una jueza dice que ese confinamiento es ilegal y que lo levanta; algunos gobiernos autonómicos dicen que no confinan… que mascarilla obligatoria para todo el mundo que la economía se hunde…

Mientras los científicos, médicos y personal sanitario están en un rincón a la espera de actuar, convencidos que otra vez se van a saturar los hospitales, habrá cientos de fallecimientos y ellos con medios paupérrimos se tendrán que enfrentar en primera línea de fuego a salvar vidas.

¿A que juegan muchos políticos? esto no es una cuestión de quién la tiene mas larga, de un sistema legal o de una ideología política. Estamos hablando de vidas humanas.

¿Qué valor moral y ético nos está demostrando el sistema judicial y el político cuando se enfrentan y se anteponen premisas legales y económicas por encima de vidas? sencillamente el valor de que el sistema está por encima de los ciudadanos.

Un político, un juez y un científico ¿A quién le hacemos caso frente a una pandemia? personalmente lo tengo claro… Si mañana se me detecta que tengo diabetes (soy diabético) y me dice el señor alcalde que es mejor que me tome stevia en vez de azúcar y que con eso me curo, me viene el juez o la jueza del juzgado de guardía y me dice que eso dice el artículo 5º de la ley de la diabetes (sic) que no me tome la stevia y me dice mi medico que lo mejor es que me inyecte insulina; pues me van a disculpar los señores legalistas y políticos… pero le haré caso al medico.

Es fácil y lo voy a poner mas fácil aún:

  • Un político: legisla
  • Un juez: hace cumplir la ley
  • Un medico (científico): sabe de virus, bacterias y diabetes.

Por lo tanto, lo que quiero decir en esta escueta entrada es que los señores jueces y los señores políticos miren a los ojos a una persona entubada, mire las fotos de las ataudes durante la pandemia y mire el dolor de los familiares de quienes han perdido a alguien y no se han podido despedir.

Esto no es política, ni son leyes: es dolor, es sufrimiento, es salud. La coherencia, la moral, la ética prima sobre la ideología, las leyes y la economía.