La gran crisis, la real, la auténtica no es la financiera, ni la sanitaria, ni tan siquiera la moral; la gran crisis la llevamos arrastrando hace mucho tiempo y es la existencial. 

Si  estuviéramos viviendo el fin de nuestra vida y nos hiciéramos las siguientes preguntas: 

  1. ¿Ha valido la pena?
  2. ¿Ha tenido algún sentido estar aquí?
  3. ¿He vivido la vida que deseaba?

Cuando miramos a nuestro alrededor y nos miramos a nosotros mismos cuántas personas vemos que sepan y tengan un propósito de vida. Ya no es solo tenerlo: sino saberlo. 

Biológicamente está muy claro: autoprotección, procrear y perpetuar la especie; no hay más que añadir. Siendo totalmente “naturales”  no haríamos nada más que alimentarnos, defendernos y procrear. 

Pero tenemos unos valores, una mente, unas emociones y sentimientos; somos unos animales tan complejos que siendo de los más débiles a nivel físico nos hemos convertidos en los amos de la Tierra. 

El propósito

Vivimos para ser felices; ese es el verdadero objetivo en la vida; si tuvieramos que vivir para ser infelices, no merecería la pena vivir; eso está muy claro, incluso un masoquista desea ser feliz dentro de su sufrimiento.

Pero ¿Estamos felices de vivir? ¿Cómo encontramos la felicidad? ¿Sabemos cuál es nuestro Gran porqué?.

Ese gran porqué es lo que hace que cada día nos levantemos, que luchemos, que nos enfrentemos a dificultades, que sigamos adelante; y ese gran porqué es la base de nuestras vidas; pero tiene que ser un porqué descarnado, en carne viva, sin subterfugios, real y hasta cruel para nosotros mismos. Que esté fuera de los paradigmas cotidianos, de lo políticamente correcto. No hablo de excusas ni de justificaciones.  

Nuestro Gran porqué

El principal Gran porqué es ser féliz, ¿pero cómo somos felices? ¿Con nuestra familia?¿Teniendo dinero?¿teniendo un buen coche?¿Siendo admirados?

Las tareas tienen que ir encaminadas a la consecución de nuestro Gran porqué; y ese gran objetivo, ese gran motivo que nos mantiene cada día está formado de pequeños grandes porque. 

  • El Gran porqué familiar
  • El Gran porqué económico
  • El Gran porqué laboral
  • El Gran porqué social
  • ……….

Y todos ellos tendrán el mismo principio o base: el ser felices:

  • Hacer y ser felices con nuestra familia
  • Ser feliz con nuestras propiedades y cuenta bancaria
  • Ser felices con nuestro trabajo y entorno laboral
  • Ser felices con nuestros amigos.
  • ….

Nadie está con amigos que le den tristeza, que sean envidiosos, que le causan incomodidad, buscamos la afinidad, la alegría; nadie está con personas que no ama, ¿cuántas veces nos quejamos de nuestro trabajo, de los compañeros…? y por supuesto; digamos lo que digamos, sin dinero no somos felices, aunque esté mal vista esa expresión. Necesitamos dinero para comer, para vestir, para nuestros hijos, para salir a cenar o para tener un vehículo… cada uno fija lo que necesita y cuanto necesita para ser feliz; pero desde luego, no creo que sin ingresos seamos muy felices, menos aún cuando veamos nuestro frigorífico vacío, cuando no tengamos ropa, sino unos andrajos rotos por el uso, cuando no tengamos luz en nuestras casas… 

Tenemos unos conceptos basados en lo socialmente correcto: ¿cual es tu gran porqué? mi familia, mis amigos… no; eso es mentira. Es la felicidad. El ser felices y hacer felices a los que nos rodean.

Nuestro Gran porqué es ser felices y coherentes con la búsqueda de esa felicidad.

Cómo conseguir nuestro Gran Porqué

Tenemos dos caminos; pensar, inventar y desarrollar o buscar un modelo comprobado, que ya haya sido aplicado: copia. 

Nuestro ego nos impulsa a querer ser más que los demás, a inventar procedimientos. ¿Pero porqué perder tiempo? esos modelos ya están creados.

No hablo de copiar actitudes o de copiar “pasos”; sino de copiar modelos y procedimientos; buscar a esas personas que han tenido ese mismo Gran porqué que nosotros y que se han movido en los mismos ámbitos. Seguro que si buscamos encontraremos ese modelo que nos ayudará a crear los hábitos que necesitamos para alcanzar lo que deseamos. 

Y una vez que sabemos nuestro Gran porqué, una vez que establecemos ese Gran porqué de cada sector de nuestra vida; una vez que hemos buscado y estudiado el modelo a seguir queda el esfuerzo, la disciplina y adquirir un compromiso para seguir esos modelos: sistema, calendario, estructura… y por supuesto trabajo. 

El Gran porqué, es lo que nos ayuda a seguir cuando estamos cansados, aburridos o decepcionados. Es la chispa que ilumina el camino cada día.

Lo podemos llamar como queramos: el objetivo de la vida, el sentido de la vida, el Gran porqué de la vida, de nuestra vida. Pero todo se reduce a una sóla pregunta: 

¿CUÁL ES NUESTRO OBJETIVO EN LA VIDA?

¿CUÁL ES NUESTRO PROPÓSITO?

Te invito a que realices este ejercicio y mirándote al espejo veas la realidad de lo que te impulsa, de tu Gran porqué y de esos Grandes porqué de cada ámbito de tu vida.