Kaizen, la perseverancia es el camino.

No va mas rápido el que mas corre; cuida el presente, porque es en el que vas a vivir el resto de tu vida.

En un mundo donde oímos frases impulsivas, donde los coach nos animan a dar el 140% en nuestra actividad, en el que sacar operaciones, desarrollar actividad de forma frenética se está imponiendo por encima de la calidad y del compromiso, nos encontramos con filosofías y proyectos que impulsan lo contrario y buscan la mejora de la calidad de vida por encima del rendimiento desenfrenado.

¿Cuántas veces nos hemos encontrado con conocidos que nos saludan aceleradamente, no sueltan el móvil, miran el reloj, nos comentan que no tienen tiempo para nada, que necesitan unas vacaciones y nos dicen que tenemos que vernos para tomar algo e inmediatamente salen apresurados hacía otro sitio? Esa situación se vive diariamente y es muy común.

Nos hemos obsesionado con la «prontomania», todo tiene que ser inmediato, a ser posible para ayer, tenemos que contestar un WhatsApp en el momento, si nos llaman por teléfono tenemos que cogerlo… priorizamos las llamadas por encima de la conversación que estamos desarrollando en ese momento con otra persona, con el cara a cara, o saltamos de un lado a otro sin que exista la posibilidad de estrechar lazos. Cuanto mas mejor.

Quienes viven o vivimos con las prisas, lo hacemos también con el estrés y la ansiedad; sin ver pasar la vida y sin observar lo que ocurre en el presente, abandonando un aquí y ahora básico y primordial. La prisa como estilo de vida y el futuro como única meta, un futuro que nunca llega. Un sprint, en vez de una carrera de fondo.

¿Se puede salir de esta situación? no sólo se puede salir, sino es lo que hay que hacer, cada minuto de inconsciencia o de «prontomanía» es un minuto perdido de presente y por lo tanto de consciencia. Existen muchas filosofías, técnicas emocionales y psicológicas para calmar la mente y actuar de forma consciente. Una de ellas es el Kaizen, un sistema Estadounidense aplicado en la Segunda Guerra Mundial en Japón que parte de la filosofía de la valoración de los pequeños logros a nivel laboral y que se puede implementar en cualquier aspecto de nuestra vida. Es un proceso de mejora continua basado en acciones simples, concretas y poco costosas; donde prima el cambio de actitud tanto en la persona como en lo que le rodea (empresa, institución, etc) de manera que en el supuesto de cuestiones laborales exista una unión entre el desarrollo profesional (empresa) y el personal, basado en que la una no puede existir sin la otra, tal como expresa la filosofía taoísta que establece el Yin y el Yang.

El Kaizen plantea la idea de que nuestro estilo de vida o forma ha de ser mejorada constantemente, lo que repercute directamente en nuestro trabajo, en nuestra familia y en todos los aspectos que nos rodean. Desde el abandono de la complacencia y la zona de confort vamos introduciendo continuos cambios en nuestra vida -sin olvidar ningún aspecto- a través de una revisión de nuestros procesos vivenciales y laborales.

Paso a paso, un avance continuo centrado en el presente. Tenemos un destino, pero no nos preocupamos de llegar a él, sino de dar el siguiente paso y de ser consciente del que estamos dando en este momento. Lao Tse dijo que un viaje de mil millas, empieza con un primer paso; el foco de atención ha de estar en el en ese paso, dejando el futuro en un horizonte siempre presente pero que no centra nuestra atención.

El Kaizen se basa en dos pilares fundamentales: la gradualidad y la continuidad. Se trata de descomponer nuestros objetivos en pequeñas tareas, de forma que demos solo un paso a la vez. De esta forma no nos sentiremos desbordados, sino que nos mantendremos motivados y concentrados; pero a la vez, esos pasos tienen que tener un carácter continuo, es decir, debemos avanzar cada día, aunque sea tan solo un poco y aunque lo que hagamos no tenga una perfección del 100%. La perseverancia es el terreno donde germina el progreso.

Si quieres reír: ríe, pero hazlo con la plenitud de saber que estás riendo. Si quieres luchar: lucha; pero hazlo con todos tus sentidos. Amar, llorar, trabajar… todo aquello que hagas hazlo desde el presente, anteponiendo el aquí y el ahora y paso a paso.

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Proteger la idea

Existe una idea romántica sobre la libertad de las ideas y las creaciones; durante mucho tiempo se ha hablado de los «Royalty-free» como un avance mal llamado progresista y cultural; cuando en realidad lo único que hace es frenar la creación artística y económica; es necesario la existencia de una ley de Propiedad Intelectual y aquí explico el porqué.

¿Qué es la propiedad intelectual?

Es un concepto muy sencillo que alberga una idea muy amplia e importante.

Imaginemos que Cervantes, cuando comenzó a idear el Quijote (Don Quijote de la Mancha) hubiera compartido su idea con otro gran escritor, por ejemplo… Shakespeare; y a este le hubiera gustado mucho la idea, haciéndola suya y copiándola. Injusto ¿verdad?.

Zuckerburg

Otro ejemplo, Mark Zuckerburg, cuando tenía 19 años; crea junto a otros 3 amigos una idea genial ideando un foro para que los estudiantes de su universidad se comuniquen: ¡Facebook!. Y sin permiso de sus otros tres compañeros lo patenta y lo lanza; convirtiéndose 16 años después en uno de los hombres más ricos del planeta y con la plataforma social mas conocida: pues eso es real. Cuando Zuckerburg lanzó Facebook; lo hizo sin la autorización de Cameron, Winklevoss y Narenda a quienes años mas tarde compensó con una pequeña cantidad para que no lo denunciaran; pero la idea original y el trabajo inicial era de los cuatro y Zuckerburg se lo apropió.

O sencillamente que este blog, o cualquiera otro no estuviera protegido y las autorias de mis palabras pudieran ser copiadas y utilizadas por otra persona; como ocurre con un cuento que publiqué hace muchos años «El tuareg y la Libélula» y que circula sin una sola referencia a su autor.

¿Porqué proteger las ideas?

Ese tipo de cosas intenta evitar la Propiedad Intelectual; pero es aún más profundo; un escritor, un músico, un pintor… un artista, necesita de una preparación, investigación, trabajo y tiempo para crear una obra de calidad. Si deseamos que siga existiendo la cultura, que haya museos contemporáneos, nuevos libros, películas, programas informáticos y desarrollo industrial; es necesario proteger las ideas porque conllevan un trabajo y en muchos casos una dedicación exclusiva que sin unos ingresos económicos sería radicalmente imposible desarrollar.

La creación necesita dinero: los artistas, intelectuales, científicos, programadores, músicos, escultores, pintores, escritores no sólo necesitan comer y tener una vivienda; sino que tienen que investigar, comprar materiales para crear su obra y tiempo para desarrollarla y por muy bello que nos parezca la idea del «libre de derechos de autor» sin esta especial protección lo único que ocurriría es que el desarrollo intelectual se frenaría en seco o lo que es lo mismo, se dejaría de crear instrumentos musicales, libros, pinturas, teatro, etc…

Hay que proteger las ideas y a los creadores.

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Comenzar desde la nada

¿Cuántas veces hemos oído decir el empresario X salió de la nada? yo cuando oigo esa frase siempre he pensado que de ser así, tanto los científicos como las religiones están equivocados al narrar el principio de los tiempos. «En el principio el empresario X creó a Dios y de ahí los cielos y la Tierra»… bueno bromas aparte. Todos conocemos muchas experiencias de éxito (y muchas de fracaso) y las circunstancias que nos rodean ponen la base para poder emprender en internet; pero no nos equivoquemos.

Lo primero a tener en cuenta es que la seguridad que nos da emprender sin salir de nuestra zona de confort (despacho, casa, garaje o trastero) es irreal. Imagina que te gusta el mundo de la moda y quiere poner una tienda, haces el proyecto, defines que tipo de ropa quiere vender y una vez definidas las líneas de tu negocio das el paso para buscar la zona adecuada y escoges una calle peatonal, del centro de tu población donde hay otras tiendas de ropa. ¿Sentirías miedo? lógico, tienes competencia, tienes gastos, has desarrollado mucho trabajo, ganas e ilusión.

Pues esto es igual, internet es una gran avenida peatonal, donde hay miles de tiendas del sector donde te quieres mover, donde vas a trabajar mucho no sólo para contactar con proveedores, estructurar la web, posicionarla, sino también para promocionarla, contratar agencias, calcular precios, etc… y vas a echar la misma ilusión y ganas que si fuera un negocio físico. ¡Es tu espacio!¡Tu tienda! sólo cambia el formato. Por lo tanto, tienes que poner los pies en la Tierra, tener la cabeza fría y el corazón ardiendo de ganas y apasionado. De la pasión te encargas tu, de ayudarte a poner los pies en la Tierra y amueblar un poco la cabeza si me dejas: te ayudo.

¿Cómo? a través de este blog y seleccionando la etiqueta: #emprender o yendo a esa pestaña en el menú iré dejando una serie de artículos estructurados donde voy explicando un plan de negocios para emprender con un comercio electrónico de forma rentable sin perder la ilusión y las ganas.

Te dejo el guión inicial de los contenidos:

  1. Encontrar un producto para vender
  2. Evaluar la idea
  3. Proveedores
  4. Competencia (en internet y física)
  5. Desarrollar el plan de negocio
  6. Web: plataforma, nombre, dominio, optimización, SEO…
  7. Marketing
  8. Canales de venta
  9. Fiscalidad

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