Moratoria de desahucios: si y no.

Mi involucración con cuestiones sociales se inicia a finales de los años 80 (del siglo pasado); por diversas cuestiones y dentro de diferentes organizaciones y ha proseguido hasta la actualidad; posicionándome siempre en contra de los desahucios, sobre todo de aquellos que se originan a partir de la imposibilidad de pagar una hipoteca, pero el peso de una medida social no puede recaer en la ciudadanía y en los pequeños propietarios.

A consecuencia de la pandemia de la COVID-19, el gobierno español -muy acertadamente- publicó dos Reales Decretos (11/2020 de 31 de marzo y 30/2020 de 29 de septiembre) por los cuales quedaban suspendidos los desahucios y alzamientos a personas y familias que cumplieran una serie de requisitos.

Es indudable que hay que proteger a las personas con escasos o ningún recurso; y el gobierno con esta legislación establece que no se le puede desahuciar a «quienes paguen un alquiler/una renta y se encuentren desempleados debido a la crisis del Covid-19, a quienes haya sufrido un ERTE, a quienes hayan visto reducida su jornada por cuidado de niños o personas mayores y a quienes se vean afectados por otras circunstancias que supongan una pérdida sustancial de ingresos».

Desde una perspectiva social: ¡perfecto!; no se puede echar a la calle a personas con vulnerabilidades sociales y económicas. Pues no; de forma radical: ¡No!.

La moratoria de desahucios hasta 2023 como han propuesto algunos partidos políticos, es un grave error desde varias perspectivas. La propuesta presentada de «no poder desalojar de la vivienda, ni cortar los suministros básicos a las familias sin alternativa habitacional al menos hasta el 31 de diciembre de 2021» es una equivocación a partir que de nuevo recae la responsabilidad social y económica sobre la ciudadanía y no sobre el sistema gubernamental de este país (desde el gobierno central hasta el municipal, pasando por los autonómicos y provinciales) y sobre las grandes empresas, incluidos los bancos.

Son los gobiernos los que tienen la obligación de actuar a través de servicios sociales y otras instituciones estatales en las situaciones de vulnerabilidad, sean estas las que sean y en el caso de los desahucios lo primero es crear una política de vivienda adecuada, es decir, viviendas sociales para personas que no tengan la posibilidad de pagar un alquiler o comprar -con o sin hipoteca-, pero desde luego no es la señora o el señor mayor que heredó un piso y lo alquila para complementar su paga o un trabajador que pidiendo una hipoteca sobre su vivienda adquirió otra y la tiene en alquiler quienes deben soportar el peso de unas medidas sociales.

¿Qué ocurre si esa persona que alquila también está en desempleo? ¿El gobierno también suspende el pago del IBI a estas viviendas? ¿Quién se hace cargo de las deudas a las compañías de electricidad?¿Los ayuntamientos cancelan el pago de las tasas de basura y agua? En el caso de que esa vivienda esté hipotecada ¿también se le ha dicho al banco que las cuotas hipotecarias no se abonan hasta que la pandemia pase? ¿Qué pasará si el único ingreso de una familia es esa cuota de alquiler?

Conozco casos en los cuales una familia han tenido que irse a vivir con sus progenitores y alquilar la vivienda en la que habitaban para poder tener un ingreso económico… ¿?

Las soluciones no pueden recaer siempre en la ciudadanía, sino que los estamentos políticos a través de las Administraciones Publicas han de asumir responsabilidades.

¿Han pensado y reflexionado quienes lanzan esta iniciativa que lo único que va a ocurrir es que subirán los precios de alquileres, se fortalecerá la solicitud de garantías y se retirarán del mercado muchas viviendas?

Cualquier pequeño propietario preferirá dejar cerrada su vivienda antes que alquilarla y no sólo no recibir la renta, sino además tener que pagar al propio Estado unos abonos por unos ingresos que no está percibiendo… porque ¿la agencia tributaria también paralizará los impuestos en caso de que un inquilino no pague por su situación de precariedad? Igual con esto se consigue que la situación de precariedad también recaiga en los pequeños propietarios… pero claro… siempre es mejor actuar contra la ciudadanía -sea el gobierno que sea- que enfrentarse a entidades financieras y grandes empresas.

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Confinamiento

El gobierno del Estado Español confina, los gobiernos autonómicos de partidos opuestos critican el confinamiento; el gobierno estatal levanta el confinamiento y le pasa el «pastel» a las autonomías; una jueza dice que ese confinamiento es ilegal y que lo levanta; algunos gobiernos autonómicos dicen que no confinan… que mascarilla obligatoria para todo el mundo que la economía se hunde…

Mientras los científicos, médicos y personal sanitario están en un rincón a la espera de actuar, convencidos que otra vez se van a saturar los hospitales, habrá cientos de fallecimientos y ellos con medios paupérrimos se tendrán que enfrentar en primera línea de fuego a salvar vidas.

¿A que juegan muchos políticos? esto no es una cuestión de quién la tiene mas larga, de un sistema legal o de una ideología política. Estamos hablando de vidas humanas.

¿Qué valor moral y ético nos está demostrando el sistema judicial y el político cuando se enfrentan y se anteponen premisas legales y económicas por encima de vidas? sencillamente el valor de que el sistema está por encima de los ciudadanos.

Un político, un juez y un científico ¿A quién le hacemos caso frente a una pandemia? personalmente lo tengo claro… Si mañana se me detecta que tengo diabetes (soy diabético) y me dice el señor alcalde que es mejor que me tome stevia en vez de azúcar y que con eso me curo, me viene el juez o la jueza del juzgado de guardía y me dice que eso dice el artículo 5º de la ley de la diabetes (sic) que no me tome la stevia y me dice mi medico que lo mejor es que me inyecte insulina; pues me van a disculpar los señores legalistas y políticos… pero le haré caso al medico.

Es fácil y lo voy a poner mas fácil aún:

  • Un político: legisla
  • Un juez: hace cumplir la ley
  • Un medico (científico): sabe de virus, bacterias y diabetes.

Por lo tanto, lo que quiero decir en esta escueta entrada es que los señores jueces y los señores políticos miren a los ojos a una persona entubada, mire las fotos de las ataudes durante la pandemia y mire el dolor de los familiares de quienes han perdido a alguien y no se han podido despedir.

Esto no es política, ni son leyes: es dolor, es sufrimiento, es salud. La coherencia, la moral, la ética prima sobre la ideología, las leyes y la economía.

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El comercio electrónico durante la pandemia

Uno de los pocos sectores que han salido reforzados de la pandemia ha sido el comercio electrónico; y concretamente en dos categorías hasta hace poco tiempo no demasiado exitosas: ropa y alimentación; como elementos básicos junto a alimentos para animales.

Las analíticas de Google definen con bastante exactitud los intereses de la población mundial en sus búsquedas de Internet; con un aumento de los productos de alimentación básicos. Plataformas de comercio electrónico de alimentos de marcas muy conocidas en España y a nivel internacional, se han visto desbordadas y han tenido que aumentar plantilla y reestructurar su logística para poder ofrecer un servicio adecuado, y aún así la saturación de pedidos ha complicado mucho la situación.

¿Esto supone que será una tendencia permanente? en absoluto; los consumidores hemos vuelto a acudir a nuestras tiendas habituales, a supermercados e hipermercados y al comercio de proximidad; no se debe confundir la situación. Cuando hemos estado obligados a permanecer en nuestras viviendas ha sido obligatorio utilizar la compra on-line; pero a partir del desconfinamiento volvemos a nuestros hábitos. Pero muchas personas, sobre todos de clase media y con trabajos muy absorbentes han descubierto una forma practica y segura de hacer sus compras y és ahí donde los que nos dedicamos al comercio electrónico tenemos que dirigir la mirada.

Un target definido y claro:

  • Personas trabajadoras
  • Clase media
  • Estudios universitarios
  • Con vivienda propia
  • Nivel adquisitivo medio-alto
  • Conocimientos informáticos
  • Buscando productos básicos, pero de calidad.

En todas las escuelas de comercio se explica que el empresario ha de poner solución a un problema para que tenga éxito; el 95% de los consumidores aseguran que la fruta que comen no tiene ningún sabor. Ese es el problema. ¿La solución? tienda de comercio electrónico donde el valor que se ofrezca es fruta ecológica y de calidad con envío en 24/48 horas. Este es un ejemplo de como debemos especializar nuestro comercio ante la gran oferta existente.

Definir un punto diferente, una peculiaridad, una nota distintiva del resto de comercios puede suponer en este momento la diferencia entre éxito y fracaso. Por lo tanto los dos puntos básicos y fundamentales cuando queremos iniciar un proyecto de este tipo son:

  • Definición del tipo de cliente, con un conocimiento exhaustivo del mismo.
  • Definición de un punto de distinción con respecto al resto de comercios: ¿Que ofrecer que el resto no lo tenga o sea minoritario?

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